1. Suma la carga real en vatios
Anota la potencia en vatios de cada equipo que irá conectado: servidores, switches, router, estaciones de trabajo. La etiqueta del equipo indica el consumo máximo; el consumo habitual suele ser menor.
Los UPS se publican en VA (voltiamperios) y en vatios. Lo que manda es la cifra en vatios: la suma de tu carga no debe superarla. Como regla práctica, el VA es cerca de 1,4 veces los vatios en equipos de línea interactiva.
2. Deja un margen de crecimiento
Dimensiona para que la carga use entre 60 % y 80 % de la capacidad. Así el UPS no trabaja al límite, la batería dura más y tienes espacio para agregar equipos.
3. Elige la tecnología
Línea interactiva: corrige bajones y subidas con AVR y pasa a batería en un corte. Es una buena opción para oficinas, puestos de trabajo y redes pequeñas.
Online (doble conversión): entrega energía regenerada de forma continua, sin tiempo de transferencia. Es la opción para servidores, racks y cargas críticas.
4. Define la autonomía
La autonomía es cuánto tiempo sostiene la carga con batería. Para apagar equipos de forma ordenada bastan 5 a 10 minutos. Para seguir operando durante un corte largo se agregan baterías externas o se complementa con un generador.
5. Piensa en la gestión
Una tarjeta de gestión de red permite monitorear el UPS, recibir alertas y ordenar el apagado automático de servidores. Es especialmente útil en salas técnicas sin personal permanente.
Actualizado: 2026-10-30. ¿Quieres ayuda para aplicarlo? Ver Energía y Continuidad Operativa o productos APC.